Desde la otra vereda
Querido amigo:
¿Como estas? Supongo que muy bien, ¿en qué
lugar te encuentras? Hace mucho tiempo que te dejé de ver, ahora prefiero no
recordar, fue muy triste para mí la forma en que sucedió tu ausencia, pero ya
es pasado y hoy sólo deseo que tu vida sea felicidad en todos los ámbitos, eres
muy valioso y personas como tú le hacen falta a esta sociedad.
En este país tan
convulsionado, seguramente tu estás dando la lucha desde tu frente de acción,
siempre fuiste partidario de reivindicar una mejor sociedad, admiro tu lucha.
Yo, viviendo siempre en Viña, me habría gustado participar de alguna manera en
lo que tú haces, pero, todo lo tuve que ver desde la vereda de enfrente, el
circulo en que me moví, en lo laboral y personal, fue justamente lo contrario.
Ellos estaban evitando que el
estallido de cambios llegara a buen puerto.
Atónita observaba cómo se estaban preparando para un Paro Nacional de
Camioneros, lo que produciría caos y desabastecimiento en el país.
Recuerdo
esa época: mi región está muy convulsionada. Se está instalando el
mercado negro. Hay bodegas clandestinas abarrotadas de insumos de todo tipo,
especialmente de primera necesidad, cuyas ventas después son a un valor
irracional. Mientras tanto, en las calles la población tiene que hacer filas
interminables para conseguir víveres necesarios. Pero, de este lado sobra de
todo, los fines de semana se viaja a Santiago con 2 vehículos llenos de
insumos, para mi futura cuñada, y es irrisorio, es casada con un Gerente de
Endesa, por lo tanto, no tiene ninguna necesidad.
Tú
sabes que mi régimen de vida era un “Todo prohibido” y ahora me siento
impotente, al entender la situación y no poder hacer nada.
Tengo
mucho miedo por lo que acontecerá, se habla de una posible guerra civil, pero
están moviendo todos los hilos, para que el gobierno se desmorone y llegue a su
fin, con un acontecimiento doloroso que tendremos que vivir como país. Sabemos que el pueblo se está manifestando,
haciendo movilizaciones masivas y el gobierno está actuando en forma cautelosa.
Se dice que llamará a un plebiscito para demostrar su legitimidad, ya que
nuestro mandatario sabe que lo quieren sacar de la Moneda a como dé lugar. Todos los que amamos la democracia, no
queremos que esta sea mancillada. Es el
miedo que están instalando, las fuerzas de poder si actúan, producirán el caos y
afectarán a los que están manteniendo esta lucha inquebrantable. ¿Se producirá
un baño de sangre? El tiempo lo dirá.
11 de
septiembre 1973:
Chile
con tradición democrática, fue violentado con golpe militar liderado por el
Comandante en Jefe del Ejército, Augusto Pinochet y las otras ramas de las
fuerzas armadas Navales, Carabineros y Aviación. Ese día, con 22 años vivía, en 1 Oriente
detrás de la Compañía de Teléfonos, como todos los días me dirigía a la avenida.
Libertad a tomar mi bus que me llevaría a Valparaíso, lugar de trabajo, cuando
llegué a la esquina un militar armado me detuvo y me dijo: señorita vuelva a su
casa, ya que el país está en estado de sitio, con temor acate la orden. Entré a casa y la radio encendida, comenzaba
a informar de movimientos de tropas y que Allende se encontraba desde muy
temprano en la Moneda, quizás sabiendo lo que acontecería.
En el transcurso de la mañana
se supo lo acontecido. Allende se
dirigió al país, tras saber que la Moneda seria bombardeada a las 11.00 hrs. y
su sentido mensaje fue: “Mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes
alamedas, donde pase el hombre libre, para construir una sociedad más justa
¡Viva Chile, ¡Viva el pueblo, Vivan los trabajadores”
Una pena enorme sentí y lloré
presintiendo lo que vendría después.
Todo el país consternado vio
en directo por la TV cómo aviones convertían en cenizas la cuna de la
democracia, nuestra Moneda. El miedo
se apodero de todos, sabíamos que mucha represalia se produciría en contra de
los defensores de la democracia. Las
noticias alarmantes, la muerte de Allende por suicidio, democracia terminó con
su muerte. Siendo joven intuía que algo
similar podía suceder, lo doloroso era que no sabíamos cómo sería el futuro.
Esa noche traté de dormir,
pero fue imposible ya que, a las pocas horas, estruendo de balazos y
metralletas se escuchaban desde la Compañía de Teléfonos y carreras por 1
Oriente y detonaciones, me levante y escondí debajo de mi cama y tiritaba de
miedo, con el susto de alguna bala
entrara por mis ventanas.
No recuerdo cuando pudimos
hacer nuestra rutina, lo que, si rememoro, que viajar en bus era una odisea y ver
uniformados vigilando, todo era tenso e incierto. En mi trabajo solo se hablaba del tema y mi
rutina cartas, idas y venidas al banco, conversaciones con los ejecutivos. Pasaba lentamente el tiempo y era gris, el
horror que vivian compatriotas nos sacudía el alma, pero había que seguir.
Mi novio y su padre fueron
visitados una noche por militares y a punta de escopeta los sacaron de su casa
y los obligaron a mostrar la fábrica y abrirla, encontrando toda clase de víveres
e insumos, en camiones militares se llevaron todo, salvaron de mal mayor, por
pertenecer a un partido de derecha, con militancia.
Ocurrieron dos hechos traumáticos
que aún recuerdo. El primero fue:
viajando en bus a Valparaíso, a la altura de Universidad Santa María, dos
agentes encubiertos obligaron a chófer detenerse y bajaron a dos hombres con
bolsos y los revisaron encontrando armas, hicieron que bus abandonará
rápidamente el lugar y en un instante escuchamos disparos y sabíamos el triste final.
La segunda vez: Caminando por calle.
Prat, sentí muy carca mío carrera de una persona que huía, siendo perseguido
por uniformados, lo alcanzaron y lo tomaron llevándolo a un pasaje y estruendo después, el mismo final, solamente quedaba el
llanto por hechos tan dolorosos.
1975: Mi matrimonio bajo
estricto protocolo en celebración religiosa y festín, con toque de queda y
número limitado de invitados. Pasaron 18
largos años, la situación país era estar bajo las reglas de los golpistas. Mi
matrimonio terminó por causas muy dolorosas en relación a mi integridad.
Nuevamente a trabajar, lo
necesitaba con urgencia, ya que 2 hombrecitos dependerían de mi solamente. El
rubro hotelero me contrató, entré a Hotel O’Higgins, allí conocí a una
compañera que me confidenció, que a su esposo se lo llevaron un día y nunca más
regresó, pasó a ser parte de detenidos
desaparecidos. Dos años más, y viaje a
Valle Nevado por 6 meses, conocí a un compañero y, en una conversación en el
casino, me relató parte de su vida, que había sido un deportista años atrás y
con futuro en su disciplina, pero fue detenido por ser militante del
Partido Socialista, no era revolucionario, pero comulgaba con la ideología,
lo torturaron con corriente y como sabían de su pasión por lo
futbolístico, le aplicaron corriente en sus genitales y piernas inutilizándolo
,luego de mucho padecer, lo liberaron, no pudo seguir nunca más con su pasión ,
pero le quedó el consuelo de ser árbitro profesional y salvar del patíbulo, que
podría haber sido su sentencia final.
Regresé de Valle Nevado y mi
próximo trabajo fue, en una Empresa de Servicios tipo Americanos, con diferentes
trabajos integrales, mis compañeros casi todos ex uniformados, ya que el, dueño
lo era también. Conocí a un ex aviador y también me contó un día almorzando,
que tenía un pesar muy profundo, por todo lo que había vivido. Siendo piloto,
su tarea principal era pilotear aviones pequeños o helicópteros. Lo más difícil
para él fue, después del golpe y muchos meses más, cuando tenía que pilotear y llevar carga de bultos
humanos, lo hacían seguir rumbo sobre el mar y en lugares no definidos,
arrojaban su cargamento al mar. Él solo recibía órdenes, el incumplimiento de ellas y la negación lo
llevaba al mismo destino de su carga, simplemente eran órdenes de vida o
muerte, fue demasiado impactante enterarme de maniobras tan escabrosas. El
viviría de por vida con esa espina clavada en su corazón.
Lo relatado son testimonios fidedignos y dolorosos, nuestra
sociedad vivió por muchos años con todo ese horror. Hoy estamos en democracia,
pero para los familiares de todos aquéllos que ya no están, será imposible borrar la huella de dolor y desamparo
en que quedaron sumidos.
Hoy podemos decir que estamos
en paz, pero otro dolor enfrenta nuestra sociedad, la de vivir, gran parte de
nuestro pueblo, bajo el yugo de empresarios que
explotan al trabajador con bajos sueldos y no reconocen que el trabajador,
es la parte más fundamental para que su patrimonio crezca y de beneficios, que
en muchos casos enriquece desmesuradamente y
cuyas riquezas no son compartidas en una mínima parte, con los que hace
en que ésta sea real. Las leyes en muchos casos los favorecen, por dicha
situación se aprobó hacer una nueva Constitución, que sea más transparente y que beneficie a los verdaderos necesitados.
Salud, Educación y Vivienda, y, seguramente, pondrá fin al monopolio que existe
en éstas ramas tan importantes, para hacer una sociedad más justa e equitativa
y que nuestros sucesores ,puedan disfrutar de un país más amigable,
próspero y con un
futuro digno para todos.
Testimonio de Patricia Núñez, 29 septiembre 2021

Comentarios
Publicar un comentario